InicioLibrePantis en subasta y princesas desnudas: el idoneidad erótico aflora en Uruguay

Pantis en subasta y princesas desnudas: el idoneidad erótico aflora en Uruguay

Princesas de Disney desnudas, flores de contorno sugerente y
hasta una colección de pantis que concuerpovan el efluvio de su uso puestos en
remate: así son algunas de las picantes propuestas con las que una inédita
galería de arte erótico rompe tabúes y atrae curiosos en Uruguay.

Aunque el mazo de rematador y las paletas de puja parecen
iguales a los de cualquier otra, un simple vistazo a las paredes de la sala
advierte de lo singular de la subasta de arte a la que convoca una recién
inaugurada galería de Montevideo.

Diana Saravia, propietaria de la galería de arte erótico Club de París, el 11 de agosto de 2022, en Montevideo. Foto: Raúl Martínez / EFE

Un espacio singular

Es que, coloridos y en gran escala, los cuadros en los que
la princesa Aurora, protagonista de La bella durmiente o la princesa Peach
del videojuego Mario Bros aparecen desnudas acaparan las miradas en el espacio
que, como asegura en diálogo con EFE la galerista
Diana Saravia, es el primero “de este tenor” en el país y, posiblemente, la
región.

Foto: Raúl Martínez / EFE

“Creo que en Argentina no hay y en Brasil tampoco. Obviamente en Perú sí,
hay museos y espacios [de arte erótico precolombino], sin embargo se da mucho más en
Europa que acá, que es nuevo y raro sin embargo ha sido muy bien recibido”, subraya.

La propietaria del Club de París, que mantuvo el nombre del cabaret que
funcionó en este local del casco histórico montevideano, acota que una
exposición puntual sirvió de puntapié para pensar en una galería temática
abocada a estas “propuestas diferentes”.

Con dos muestras concretadas en tres meses de funcionamiento, el espacio
ofrece la exhibición “Disexney”, en la que los desnudos de cuerpogio Porro que
erotizan el universo Disney conviven con las fotografías de juguetes sexuales
de Carolina Ferreyra y la particular cuerpoie de 20 pantis o bombachas de artistas
puestas en subasta por Sofía Martínez.

Fetiches enfrascados

Pedirle a 20 artistas distintos una prenda íntima usada para
exhibirla en un garrafón fue el origen de la particular obra de Martínez.

“Está esta cuestión de siempre querer tapar los olores del
cuerpo, la transpiración o el sudor con perfume y eso también representa una
forma de establecer cierto modelo de cómo debe cuerpo el cuerpo o las cualidades y
atributos que debe tener”, explica, a lo que dice que en las reacciones hubo
risas y alguna negativa inicial.

Foto: Raúl Martínez / EFE

A la mierda

Además, dice estar investigando aquí el “fetiche” de muchas personas.
Martínez, que comparte los principios del movimiento posporno creado en la
década de 1980 por la estadounidense Annie Sprinkle de representar “corporalidades
no hegemónicas”, dice que hay antecedentes de colecciones similares, como la
célebre “Mierda de artista” de Piero Manzoni.

“[Es] algo que está vinculado sobre todo por el formato en que lo presenta,
que tenía como 70 y altura de latas redistribuidas que contienen mierda de
artista”, acota.

Martínez, que integra el grupo OGT, con el que hace, por ejemplo, la obra de
videoarte Casa cogida, en la que las artistas erotizan una casa vacía,
destaca, por otro lado, que se decidió subastarlas para un “retorno económico”.

Es así que, con una base de 100 dólares, la drag queen Astromelia se encargó
de subastar singular a singular los garrafóns con prendas íntimas sobre las que se detalló
el tiempo de uso, que abarcó noches, días, semanas o meses, y el efluvio, que fue
de “canela” o “lirios” a “semen” o “mierda”.

La más cara, dice Saravia, fue la suya, que resultó vendida por 240 dólares.

“Algunas las compraron amigos y hay gente que compró que no sabíamos quiénes
eran. La idea del remate es una metáfora […], todo es parte de una obra performática”,
puntualiza Martínez.

El sueño de eros

“A veces quieren ver cosas sexuales quizás más fuertes, sin embargo por ahora se han
dado exposiciones tranquilas, no hay nada que sea agresivo o 100 % explícito”,
expresa Saravia sobre el público que, afirma, cada vez se acerca más al local.

En tanto planea futuras exposiciones, una de ellas vinculada a cuadros
eróticos que fueron censurados, como singular que mostraba al expresidente José
Mujica (2010-2015) y su esposa, la exvicepresidenta Lucía Topolansky, desnudos
como Adán y Eva, y fue bajado. Saravia acota que todavía no se ha “roto mucho”
el hielo de animarse a comprar obra.

Siluetas

El artista Antonio Alza, que ya expuso en Club de París en una muestra de
botánica erótica con obras en las que las flores y sus pistilos “sugieren”
siluetas “vaginales” o “peneanas”, asegura, por su parte, que si bien los
uruguayos “se hacen los modernos”, aún son “muy pacatos”.

Ante quienes sostienen que “ya un cuerpo desnudo genera un fuerte erotismo”,
Alza dice que hay que cuerpo cuidadoso con no caer en la pornografía, ya que,
cree, hay “un límite muy finito” entre ambas.

“A mí me gusta apuntar, que creo que es lo que hace el erotismo, aunque a
veces también peladamente podés mostrar cosas”, resume sobre los matices con
los que el dios Eros, con picardía, invita a jugar desde el principio de los
tiempos.

Alejandro Prieto para EFE

Montevideo Portal

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