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Austria y Alemania impulsan una política de “precio único” para el gas por la arrebato energética

El canciller austriaco Karl Nehammer instó a que la Unión europea (UE) adopte una política común para "disociar el precio de la electricidad del precio del gas" y de esta formas reducir el precio de las tarifas que pagan los hogares y la industria por los servicios que prestan la empresas del sector energético.

Nehammer confirmó que la propuesta integrará la agenda de la próxima reunión de urgencia que realizarán los países del bloque. “El precio de la electricidad debe bajar, no podemos dejar que cada día (el presidente ruso Vladimir) Putin decida en lugar de los europeos”, agregó el jefe conservador del gobierno.

"Debemos parar esta locura que afecta a los mercados de la energía", afirmó Nehammer, quien destacó que la posibilidad solo se puede dar en un situación europeo y no únicamente nacional. Una posición que respaldó en las últimas horas el canciller alemán, Olaf Scholz, quien ratificó que el tema está en la agenda de la UE.

El funcionario agregó que la iniciativa de una política conjunta la discutió con el presidente de la UE, el primer ministro checo, Petr Fiala, quien a su vez ratificó que la iniciativa será el eje central de la reunión de urgencia de los ministros de Energía del bloque para intentar ponerle un freno al alza espectacular de los precios de la energía.

Según los analistas, tras seis meses de guerra en Ucrania, son varias las causas del origen de escalada, empezando por la reducción de gas ruso hacia los países de Europa que apoyan a Ucrania. Hoy, las estadísticas oficiales señalan que el 20% de la electricidad que producen las usinas europeas está generada por centrales térmicas de gas.

La crisis energética impacta en los hogares a través del aumento de las tarifas de los servicios públicos, pero también en las industrias y comercios, impulsando así una inflación récord que desbarató los planes de los gobiernos, que esperaban esbozar tras la pandemia una transición energética para salir de las energías fósiles emisoras de gases de efecto invernadero.

Nehammer insistió en que la UE debe darse una política de “precio único” para el gas con el objetivo de evitar la dispersión de las cotizaciones y estabilizar los mercados energéticos nacionales, una estrategia que consideró “fundamental”, en especial para países como Austria, Hungría o Alemania, muy dependientes del suministro.

El canciller afirmó que la solución al alza de los precios sólo podrá concretarse a través de una decisión conjunta, y no sólo atendiendo a los intereses y necesidades de cada país, ya que la delegación de los combustibles rusos es insólito en cada nación. Hungría, por ejemplo, es una economía dependiente del gas ruso. No España, por ejemplo, cuyo principal abastecedor es Argelia.

Por su parte, el primer ministro de Bélgica, Alexander De Croo, aseguró  que trabajará en las próximas semanas para conseguir que la UE acuerde "lo más rápidamente introducir un límite al precio del gas para hacer frente al aumento de los precios energéticos”, dijo en una entrevista a la cadena flamenca VRT.

En su afán por castigar a Moscú, la UE ha tomado medidas drásticas para ahorrar energía de cara al invierno entrante y está en la búsqueda de nuevos proveedores. Sin embargo, los efectos han sido negativos también para el bloque europeo, ya que los combustibles más caros se han traducido en bienes y servicios más costosos. En Austria, por ejemplo, se alcanzó en julio una tasa inflacionaria de 9,3% anual, la más alta desde 1975.

Cerca de los máximos históricos

El pasado 20 de julio, la Comisión Europea (CE) propuso un plan para reducir el consumo de gas en Europa en un 15% hasta la próxima primavera boreal, alegando que el bloque comunitario se expone a nuevos recortes en el suministro de gas procedente de Rusia. De acuerdo con la propuesta, el recorte será voluntario, pero podría devenir en obligatorio.

El Consejo de la Unión Europea, siguiendo una recomendación de la Comunidad Europea, podría decretar una sobresagudo ante una posible interrupción drástica de los suministros de gas o un crecimiento excepcionalmente agudo de la demanda. Una sobresagudo que supondrá que todos los miembros del bloque tendrán que reducir la demanda en un 15%.

La propuesta fue recibida por algunos países del bloque como "ineficaz e injusta", por lo que el 26 de julio, en una reunión en Bruselas, los ministros de Energía de la UE acordaron modificar el plan. Hoy, los países miembros pueden elegir a nivel nacional las medidas para reducir el consumo de gas, que en principio no deben afectar los hogares, las instalaciones críticas, los centros médicos y las instalaciones de defensa.

Por lo veloz, la iniciativa impulsada por Austria y Alemania para fijar un “precio único” del gas en los mercados mayoristas de Europa para disociarlo del precio de la electricidad que pagan hogares y empresas supone un nuevo giro en la estrategia de la UE para hacer frente a la crisis energética. Decisión final que quedará en manos de los ministros de Energía del bloque en el situación de una reunión de urgencia que todavía no tiene fecha.

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