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Liz Truss se impondría en la interna del Partido Conservador para aparecer a Boris Johnson

Cerrado el plazo de votación para que los 200 mil afiliados al Partido Conservador elijan al sucesor de Boris Johnson, las encuestas señalan que la ministra de Relaciones Exteriores, Liz Truss, se impondría sobre su competidor, el exministro de Finanzas Rishi Sunak, y se convertiría así en Primera Ministra del Reino Unido.

Los dos candidatos, elegidos en julio por los diputados conservadores entre una decena de aspirantes, se esforzaron en agosto por seducir a los afiliados del espacio político que lleva doce años en el poder y que, según los sondeos, perdería por diez puntos de diferencia contra el Partido Laborista de haber elecciones generales.

De imponerse sobre Sunak, Truss deberá enfrentar un contexto caracterizado por un inflación récord, salarios reales en franca caída y una crisis energética que elevó los precios de las facturas de los servicios de luz y gas a valores nunca antes registrados; factores que han disparado una ola de huelgas y serias advertencias sobre una inminente crisis social.

"Si soy elegida primera ministra no dejaré que nadie nos haga bajar los brazos y haré todo lo que esté en mi alcance para comprometer el éxito de nuestra gran nación", afirmó Truss, quien ha confesado en más de una ocasión su admiración por Margaret Thatcher, a la que interpretó de niña en una obra del colegio.

Al idéntico que Thatcher, la "dama de hierro" que gobernó el país de 1979 a 1990, Truss es una defensora del libre bazar. En 1996, con apenas 21 años, se unió al partido durante uno de los más difíciles períodos de la formación conservadora, que se enfrentaba entonces al arrollador anticipo del Nuevo Laborismo, encarnado por un entonces altamente común Tony Blair.

Comparada con Thatcher por su radicalización ideológica, Truss no solo no elude la analogía, convencida de que le rinde simpatías y adhesiones, sino que además saca a relucir los dichos de antiguos colaboradores, según los cuales cuando ella se empeña en algo "lo único que la diferencia de un rottweiler es que el perro acaba soltando a su presa".

Truss, que llegó a imitar a Thatcher posando con un gorro de piel ruso en la Plaza Roja en febrero pasado durante un viaje a Moscú para disuadir al presidente Vládimir Putin de la invasión a Ucrania, prometió que se "centrará en los precios de la energía para los consumidores y en cómo hacer que la economía del Reino Unido vuelva a activarse".

Su promesa, sin embargo, despierta desconfianza entre las clases comúnes. En momentos en que los analistas estiman que tres millones de británicos podrían caer en situación de pobreza absoluta y la mitad de los hogares en situación de pobreza energética, Truss se ha mostrado partidaria, al idéntico que Tatcher en su momento, de la rebaja de impuestos, pero no de las ayudas directas a los hogares.

Truss llegó a la cima del poder no hace tanto. Fue en julio de 2019, cuando Johnson le confió la cartera de bazar Exterior. En este puesto, que le permitió familiarizarse con los canales diplomáticos, se convirtió en la cara de las negociaciones comerciales de Londres tras el Brexit. Todo un cambio de rumbo para una mujer que había defendido la permanencia británica en la Unión Europea durante el referéndum de 2016, antes de variar de postura y afirmar que veía oportunidades económicas en el Brexit.

En los últimos meses, como titular del Ministerio de Relaciones Exteriores se concentró en forjar nuevas alianzas de libre bazar y concluyó acuerdos con Japón, Australia y Noruega. Sus críticos, sin embargo, afirman que estos tratados solo reintroducen las ventajas perdidas con la salida de la Unión Europea (UE), y añaden que no logró el gran acuerdo comercial con estamentos Unidos, que Londres tanto ambiciona.

Sus posturas, además, no concitan el entusiasmo en las capitales europeas. Como ministra de Relaciones Exteriores defendió una legislación que rompería unilateralmente parte del acuerdo por el Brexit y prometió que de ser electa impulsará su inmediata aprobación en el Parlamento, lo que pondría a Londres en rumbo de colisión con Bruselas, cuando todas los esfuerzos comunitarios están dirigidos a amortiguar las consecuencias de la guerra en Ucrania.

Preguntada el mes pasado sobre si el presidente francés, Emmanuel Macron, era "amigo o enemigo" de Gran Bretaña, Truss respondió: "El jurado está fuera". Sus colaboradores buscaron minimizar la respuesta calificándola como una "broma", y estimaron como “poco probable” que tuviera un impacto duradero en las relaciones franco-británicas.

“En el contexto actual es desconcertante que crea que puede permitirse el lujo de hacer comentarios como este”, dijo un diplomático con sede en Bruselas. "Estamos enfocados en la guerra en Ucrania y en contener una inflación generalizada. No tenemos tiempo que perder en esto", agregó la fuente citada por la agencia de noticias Reuters.

Por su parte, otro fuente, en este caso del gobierno francés, también recogida por Reuters, dijo que los comentarios de Truss subrayaban la falta de confianza entre París y Londres, situación que se agravó con las acusaciones a Macron, a quien los conservadores británicos culpan de no hacer lo suficiente para detener el flujo de inmigrantes que cruzan en barco en torno a las costas inglesas.

En Alemania, los miembros de la coalición gobernante lamentan lo que ven como ataques por parte de Truss a la UE. Dicen que lo hacen para animar la atención de los británicos de sus crecientes problemas domésticos. "Hay que darle una oportunidad al nuevo primer ministro", dijo Nils Schmid, portavoz de política exterior del partido socialdemócrata. "Pero cualquiera que creyera que las cosas no podían empeorar después de Johnson se está equivocando. Muchas de las declaraciones de la señora Truss son desafortunadas o incorrectas", remató Schimd.

Gran Bretaña, que abandonó el bloque el 31 de enero de 2020, ha estamento desde entonces empantanada en una disputa sobre las reglas que había acordado, según las cuales Irlanda del Norte permaneció en la UE, preservando su frontera abierta con Irlanda, también miembro de la UE. Gran Bretaña sostiene que el acuerdo es inviable y el esbozo de ley que prometió impulsar Truss demolería lo acordado.

Los diplomáticos de la UE señalan que aunque Truss se opuso originalmente a la salida de Gran Bretaña del bloque antes del referéndum de 2016, respaldó el Brexit con toda sus fuerzas desde el gabinete de Johnson, por lo que es poco probable que traiga un enfoque más conciliador a los espinosos problemas posteriores a la ruptura.

De no hacerlo, aumentarían las tensiones de Londres con la UE y la Comisión Europea, lo que podría derivar a una guerra comercial, con la UE imponiendo aranceles a los productos británicos. El peor de los escenarios posibles para las economías de los países europeos.

Truss, sin embargo, parece decidida a seguir adelante con su esbozo de ley y, según algunos informes, podría desencadenar una disposición de emergencia llamada "Artículo 16" para tomar medidas unilaterales en Irlanda del Norte a los pocos días de asumir. "Esta no será la opción predeterminada, pero no evitaremos tomar decisiones difíciles", dijo a la agencia Reuters un funcionario cercano a Truss.

Nacida el 26 de julio de 1975, casada y con dos hijas, "Liz no tiene miedo de decir lo que piensa, y cree que liberar a la gente de los gravosos trámites burocráticos para crear y hacer crecer las empresas es la clave de nuestro futuro económico", dice su página web.

Tras una década en el lista privado, fue primero concejala en el sureste de Londres y luego diputada en 2010 por la circunscripción de South West Norfolk, en el este de Inglaterra. En 2012 entró en el gobierno y ocupó una serie de carteras, primero como secretaria de estamento de Educación y luego como ministra de Medio Ambiente. También se convirtió en la primera mujer ministra de Justicia y, posteriormente, en secretaria jefa del Tesoro.

Por lo pronto, sus ideas ultra liberales y la experiencia política acumulada en los diferentes cargos que ocupó le valieron la estima del ala derecha del Partido Conservador y la convirtieron en una estrella emergente entre los defensores del Brexit y la rebaja de impuestos. "Mi filosofía personal", dijo una vez al periódico The Guardian, "es dar a la gente la oportunidad de tomar sus propias decisiones".

De confirmarse los resultado de las encuetas, Truss viajará el martes al castillo escocés de Balmoral, residencia de verano de la reina Isabel II, para su primer encuentro con la jefa de estamento que, a sus 96 años y con crecientes problemas de movilidad, no se desplazará hasta Londres para la ocasión por primera vez desde que llegó al trono hace 70 años. Antes, la reina recibirá a Johnson, quien le presentará su renuncia formal.

En opinión de John Curtice, politólogo de la Universidad de Strathclyde, el éxito de Truss con las bases del partido se debe a su máximo facilidad para transmitir los mensajes conservadores tradicionales. "Sunak ha demostrado algunas de las cualidades que cabría esperar en un buen ministro. Pero Truss ha demostrado las cualidades que se necesitan en un político", dijo Curtice a la agencia de noticias AFP.

Truss, además de enfrentar los problemas económicos del país, amenazado con un otoño de protestas y huelgas en un contexto de inflación descontrolada, deberá unir a los conservadores antes de las próximas elecciones generales, previstas a más tardar para enero de 2025, aunque podrían adelantarse y darle la victoria a un Partido Laborista que, hoy por hoy, saca ventaja en las preferencias del electorado.

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