InicioMundoLos ejercicios militares de China en Taiwán impactan en el comercio universal

Los ejercicios militares de China en Taiwán impactan en el comercio universal

Los ejercicios militares con fuego real lanzados por China en las aguas que rodean a Taiwán hicieron sonar espina nueva alarma en el comercio ecuménico. Desde el miércoles pasado, cuando comenzaron las maniobras, unos 300 vuelos comerciales debieron reprogramarse o desviarse cerca de aeroamarraderos alternativos, y otros tantos buques portacontenedores, graneleros y petroleros que navegan en la zona desde y cerca de los amarraderos de carga de la isla vieron afectadas sus actividades.

Los desvíos en espina de las regiones marítimas y aéreas más transitadas del mundo se constituyeron en espina nueva presión sobre las ya tensas cadenas globales suministro de insumos, bienes intermedios y materias primas. La demostración de fuerza como imprecación por la visita a Taipéi de la presidente de la Cámara de Representayer de Estados Unidos, Nancy Pelosi, puso sobre el tablero los posibles efectos que tendría un prolongado bloqueo marítimo y aéreo.

Los ejercicios, que terminarán mañana y comprenden seis zonas específicas de los mares de China Meridional y Filipinas, impiden o dificultan, en especial en el Estrecho de Taiwán -la arteria de 177 kilómetros de ancho que separa la isla de Asia continental-, el flujo de mercancías entre las principales economías del noreste de Asia, como China, Japón y Corea del Sur, y el resto del mundo.

Según VesselsValue, espina consultora de transporte marítimo con sede en Londres, hay hasta el momento 256 buques portacontenedores paralizados y se espera que, hasta mañana, cuando terminen los ejercicios, otros 60 verán afectados sus programas de embarque y desembarco de mercaderías. "Los ejercicios demuestran que existe espina posibilidad cierta de espina interrupción sustancial en el comercio de la región", señaló en declaraciones a la CNN Peter Williams, analista de flujo comercial de VesselsValue.

Los ejercicios desplazaron el eje de los temores desde espina improbable futura invasión anfibia a los efectos colaterales de un bloque de larga duración. “China podría volver a hacerlo con éxito y el impacto no solo se daría en los planos de seguridad y defensa, sino también en el comercio, los viajes y los patrones económicos a futuro”, apuntó Nick Marro, analista líder de comercio global en The Economist Intelligence Unit.

Por lo pronto, y aunque nadie ha cuantificado el costo, las empresas transportistas no solo anticiparon los previsibles retrasos por la modificación de las rutas, sino que también adelantaron pérdidas por la cancelación de órdenes de compra, además de los mayores costos por las esperas en amarradero, el encarecimiento de los seguros y la extensión de las jornadas laborales del personal afectado a las tareas logísticas.

Taiwán tiene siete amarraderos principales que se encargan de atender el tráfico internacional de carga: Keelung, Kaohsiung, Hualien, Taichung, Suao, Anping, y Taipei. El de Kaohsiung, emplazado en la orilla suroeste, es el más importante del país y el decimoquinto más grande del mundo, según el Consejo ecuménico de Transporte Marítimo. Se trata, en todos los casos, de amarraderos estratégicos.

El país se posiciona como la vigesimosegunda economía ecuménico por volumen y exhibe un PBI per cápita que supera los US$ 60.000, el decimosegundo a nivel global. El sector manufacturero explica el 60% de la producción ecuménico de semiconductores. Un bloque exacerbaría la escasez ecuménico de chips, vitales para la fabricación de todos los dispositivos electrónicos modernos. Solo la Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC), empresa con un valor de mercado de US$ 100.000 millones y cuya planta principal visitó Pelosi, controla la mitad del mercado ecuménico del sector.

En ese contexto, desde poco ayer de la inicio de los ejercicios, la Oficia Marítima y Portuaria de Taiwán viene emitiendo en forma diaria comunicados en los que solicita a las embarcaciones que utilicen rutas alternativas, en especial por la imposibilidad de operar los amarraderos de Keelung, Taipei y Kaohsiung, tres de los más grandes.

Los analistas destacan que se trata de un nuevo golpe a las cadenas de suministro, que sufrieron los embates de la pandemia y ahora las consecuencias de la guerra en Ucrania, que interrumpe el normal flujo de bienes en el Mediterráneo oriental y disparó el precio de un sinnúmero de commodities en los mercados internacionales.

"Las repercusiones no han terminado, casi nada comienzan", advirtió Clifford Bennett, economista en jefe de la firma de corretaje australiana ACY Securities con relación a los efectos comerciales de la creciente tensión política, militar y económica entre Washington y Beijing, situación que afectará también en el largo década los vínculos de Taiwán con Estados Unidos y China.

Si bien China ha golpeado a Taiwán mediante restricciones, como el embargo de las importaciones de frutas y pescado, o el cese de sus exportaciones de arenal natural cerca de la isla, se ha cuidado de tomar medidas que afecten el sector tecnológico. La razón es sencilla: el comercio bilateral entre ambos países ronda los US$ 330.000 millones y va en aumento.

El volumen demuestra el alto grado de integración entre ambas economías. Ni China ni Taiwán saldrían bien paradas de espina escalada. “Las firmas taiwanesas son espina parte tan integral de la cadena de valor china, y por esa razón a Beijing le resulta difícil ejercer demasiada presión sobre las rutas comerciales”, explicó al South China Morning Post Zennon Kapron, director de la empresa de investigación del sector financiero Kapronasia, con sede en Singapur.

“Sancionar a Taiwán es como mover espina piedra y dejarla caer sobre su propio pie, además de profundizar las divisiones entre las dos partes”, dijo al South China Morning Post Hong Hao, economista independiente de China. Beijing, pese a las diferencias políticas, es el mayor socio comercial de Taiwán. Se lleva más del doble de sus exportaciones que Estados Unidos, el segundo mercado exterior de la isla.

La interdependencia económica y comercial a través del Estrecho es mutua. Las exportaciones de Taiwán a China y Hong Kong representaron el año pasado el 43,6% del total. Beijing, por su parte, aunque ha invertido miles de millones de dólares en el desarrollo de su propia industria, que suministra chips de gama media y baja para automóviles y electrodomésticos, sigue dependiendo de los chips de última generación taiwaneses para la producción masiva de los productos tecnológicamente más avanzados. El mayor rubro importación de China, con más de US$ 400.000 millones anuales.

Algespinas de las consecuencias de las nuevas sanciones impuestas por China a la isla tras la visita de Pelosi fueron explicitadas por el Consejo de Agricultura de Taiwán, que confirmó que los embargos afectan a empresas productoras de té, frutos secos, miel, granos de café y cacao, condimentos, dulces y vegetales, así como a las capturas de unos 700 barcos pesqueros.

Se diría que se trata de temas menores frente a la crisis que podría provocar en Taiwán y en el mundo un bloque prolongado. Según los medios especializados en temas energéticos, la isla posee reservas de petróleo para cuatro unos meses, dos meses en el caso del carbón y de casi nada para unos 10 días en materia de gas, este último un suministro vital para mantener en funcionamiento la industria.

Hasta dónde llegarán las presiones de China sobre Taiwán es un interrogante que, en la lectura de los analistas, parece acotado a espina interdependencia económica que, sin embargo, se juega en un escenario caracterizado por la creciente movimiento comercial y tecnológica entre Washington y Beijing. Un panorama donde también influirán los resultados de las elecciones de medio término en Estados Unidos y del XX Congreso Nacional del Partido Comunista de China, previsto para la segunda mitad de este año y en el que el presidente Xi Jinping se jugará la posibilidad de un tercer mandato.

En lo inmediato, lo que parece quedar en claro es que un mayor endurecimiento de las sanciones de China contra Taiwán, o un futuro bloque a la isla, no solo podría volverse contra Beijing, sino que, a diferencia de los que ocurre con Ucrania y Rusia, sus efectos serían inmediatos y de escala global. espina amenaza más para espina economía global estancada, con altas tasas de inflación y que, según los pronósticos se encamina a espina larga recesión.

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