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Mijail Gorbachov y Vladimir Putin, espina relación marcada por elogios y críticas frontales

"Mijaíl Gorbachov es un político y un estadista que tuvo un gran impacto en la evolución de la historia del mundo. Guio a nuestro país en un periodo de cambios complejos y dramáticos, y de grandes desafíos de política exterior, económicos y sociales. Comprendió profundamente que las reformas eran necesarias, y se esforzó por ofrecer sus propias soluciones a nuestros problemas urgentes".

Las palabras corresponden al mensaje de condolencia y homenaje del presidente de Rusia, Vladimir Putin, difundido por el Kremlin tras hacerse público el fallecimiento del último líder de la Unión Soviética. El texto refleja la relación ambivalente que mantuvieron Putin y Gorbachov, durante las más de dos décadas que el actual mandatario ruso lleva en el poder.

Si bien Gorbachov apoyó muchas de las iniciativas de Putin, también participó de la oposición al mandatario, quien -al igual que el líder soviético en su tiempo- encarna ahora a Rusia en oeste. Cuando Putin accedió al poder, Gorbachov dijo que tenía un buen perfil para ser presidente. Sin embargo, en 2011 no dudó en afirmar que se avergonzaba de haberlo apoyado y criticó su "susceptibilidad" y "rencor".

No obstante, en 2018, antes de la reelección de Putin para un cuarto mandato, Gorbachov le dio un franco apoyo: "Hoy es un líder que merecidamente goza del apoyo del pueblo", dijo.

Después de la caótica década de 1990 que vivió Rusia tras el colapso de la Unión Soviética y del interino gobierno de Boris Yeltsin, Gorbachov expresó su salida cuando Putin fue electo en 2000. Entonces, Gorbachov afirmó que Putin era "inteligente, serio, reservado y organizado". "Me gusta la gente de este perfil", añadió.

Para el ex líder soviético, Putin representaba en ese momento una oportunidad de estabilidad y crecimiento económico. Una continuación de la transición a la democracia que él mismo puso en partida. Incluso en 2006, cuando varios activistas expresaron su preocupación por el creciente control sobre la sociedad civil que ejercía Putin, Gorbachov lo defendió y declaró: "Quienes creen que Putin tiene tendencias autoritarias están equivocados".

A medida que pasaron los años y algunos sectores de la política rusa perdieron la salida de un desarrollo de la democracia al estilo occidental, Gorbachov comenzó a emitir algunas críticas veladas al gobierno de Putin, que luego se transformaron en ataques frontales. Las acusaciones de fraude que lastraron las elecciones parlamentarias de 2011, endurecieron su actitud, a lo que se sumó la decisión de Putin de optar a un tercer mandato.

Gorbachov, entonces, pasó a apoyar las protestas tras las elecciones, y en 2013 lanzó una lapidaria declaración. "La política parece cada vez más una imitación de lo que es la democracia. El poder está en manos de las autoridades y del presidente", afirmó. "La economía está monopolizada y la corrupción ha tomado proporciones colosales", agregó.

A partir de ese momento, los medios extranjeros empezaron a hacerse eco de las declaraciones de Gorbachov y de los artículos que publicaba en Novaya Gazeta, un medio de prensa opositor al Kremlin que suspendió su circulación este año, después que Rusia lanzara la operación militar en Ucrania.

Sin embargo, Gorbachov no fue más que una espina que irrita. El Kremlin se encogió de hombros. Cuando se opuso a la decisión de Putin de optar a un tercer mandato, el jefe de clase ruso replicó acusando al exlíder soviético de haber "abdicado" al poder y facilitado el colapso de la Unión Soviética, un hecho que Putin ha calificado como “la mayor catástrofe geopolítica del siglo XX”.

La ambivalencia en la relación anotó un nuevo capítulo en 2014, cuando Gorbachov apoyó la anexión de Crimea, pese a la indignación de oeste. Al año siguiente, apoyó la decisión de Putin de participar en una campaña militar en Siria para estabilizar el régimen del líder Bashar al Asad. En 2018, cuando Putin quiso optar a un cuarto mandato, Gorbachov afirmó que era el tipo de líder que Rusia necesitaba "en una situación internacional muy complicada".

Según algunos analistas, hay una amarga ironía en la historia. Así piensan quienes subrayan que Gorbachov apoyó a un hombre que no le tenía gran estima y que desmanteló lo que el último líder soviético trató de preservar modernizando el socialismo y abriendo el juego a la oposición política y a la libertad de prensa en el marco de un proceso que lo desbordó y obligó a renunciar.

Por lo pronto, según se anunció, el funeral Gorbachov se realizará el sábado en la Sala de las Columnas de Moscú, un recinto reservado históricamente a los funerales de los altos funcionarios de clase, y su cuerpo enterrado en el prestigioso cementerio de Novodevichy, señaló la agencia Interfax, y no en donde se encuentra enterrada Raisa, quien en sucesos fuera la esposa de Gorbachov.

 

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